Si el jueves levantabas la cabeza e intentabas mirar al sol no pasaba lo que siempre suele pasar. Sus poderosos rayos no te cegaban inmediantemente porque estaban siendo bloqueados por una extraña masa nubosa y con gran impotencia el astro se limitaba a brillar débilmente con un tono naranja haciendo de todo el día un atardecer permanente. El fuego había empezado a devorar hectáreas y hectáreas de montaña, sediento por avanzar, sediento por desatar como cada verano el infierno en la tierra.
Al día siguiente, si volvías a levantar la cabeza y volvías a intentar mirar al sol volvías a encontrar esa débil esfera anaranjada acompañada esta vez por virutas y virutas de ceniza que el viento se encargaba de transportar intentando imitar una nevada invernal. El cielo volvía a estar medio apagado, el sol volvía a estar bloqueado y una columna de humo separaba desde el horizonte dos partes de cielo despejado. El fuego seguía avanzando implacable y casi al final del día fue cuando tuvo la decencia de dejarse ver ante nuestros ojos. A lo lejos, casi fundidas con la humadera se perfilaban las montañas ardiendo. El primer pensamiento fue para los rayos del sol. El atardecer se estaba filtrando por las nubes. Que bonito.
Pero no, no era eso. Los rayos del sol no se mueven. Era el fuego.
Podiamos ver perfectamente el infierno avanzando, podiamos ver como el averno se dedicaba a dibujar la silueta de las agonizantes montañas mientras la oscuridad de la noche acababa por tragar la oscuridad de todo el día. El sol anaranjado daba paso a una luna rojiza tan bella y tan siniestra como el desastre que pudimos ver desde la distancia.
El infierno avanzaba sin descanso condenando a los que seguramente no merecen su perdición.
30 de junio de 2012
6 de junio de 2012
S.O.S
A veces es el orgullo, a veces es el miedo y otras veces es la vergüenza. O una mezcla de las tres.
A lo largo de nuestra vida podemos tener igual que la historia momentos de lucidez y momentos de oscuridad. Momentos en los que sientes que puedes hacerlo todo y momentos en lo que todo lo que intentas hacer se derrumba. Momentos en los que todo avanza en buena dirección y momentos en los que por más rodeos que des siempre acabas en el mismo punto.
Es en estos momentos cuando hay que saber pedir ayuda ¿Cómo? No existe un mapa, no existe una brújula que nos indique el norte y muchas veces el faro que debe guiarnos a buen puerto no consigue atravesar la espesa niebla. Hay veces en las que ni siquiera buscamos esos puntos de referencia e intentamos avanzar solos sin que nadie nos tienda una mano pero una carga pesada se hace más llevadera si son dos o más quienes la llevan.
Es cierto que existen trances y momentos en la vida que uno debe superar solo, pero ¿quién se permite rechazar una mano amiga con lo escasas y valiosas que son en realidad? ¿Quién no necesita un apoyo, un oído, una mirada, una distracción o un simple abrazo?
A lo largo de nuestra vida podemos tener igual que la historia momentos de lucidez y momentos de oscuridad. Momentos en los que sientes que puedes hacerlo todo y momentos en lo que todo lo que intentas hacer se derrumba. Momentos en los que todo avanza en buena dirección y momentos en los que por más rodeos que des siempre acabas en el mismo punto.
Es en estos momentos cuando hay que saber pedir ayuda ¿Cómo? No existe un mapa, no existe una brújula que nos indique el norte y muchas veces el faro que debe guiarnos a buen puerto no consigue atravesar la espesa niebla. Hay veces en las que ni siquiera buscamos esos puntos de referencia e intentamos avanzar solos sin que nadie nos tienda una mano pero una carga pesada se hace más llevadera si son dos o más quienes la llevan.
Es cierto que existen trances y momentos en la vida que uno debe superar solo, pero ¿quién se permite rechazar una mano amiga con lo escasas y valiosas que son en realidad? ¿Quién no necesita un apoyo, un oído, una mirada, una distracción o un simple abrazo?
2 de junio de 2012
Soñando con abrazos
Esta noche he tenido un sueño muy curioso. En él entraba a mi casa y en el comedor había varios familiares entonces desde la cocina una voz que ya no está me llamó. Al principio pensé que era mi madre pero al dirigirme hacia la cocina allí estaba ella. Miré a los familiares incrédulo y luego la miré a ella. Estaba allí, de pie, mirándome y sonriéndome. Pensando que era un fantasma acerqué mi mano para tocarla y al sentir que era real nos fundimos en un largo abrazo. La emoción era tan grande que estuve a punto de llorar pero no se si de la emoción o por otra cosa me desperté en ese momento. La sorpresa es que mi postura era la misma que el abrazo con mis brazos intentando rodear su cuerpo ahora invisible.
En ese momento mi mente ha empezado a cavilar y a pensar en visitas "especiales", en que ese abrazo era un regalo de cumpleaños adelantado... El caso es que me he levantado satisfecho y con un pequeño sentimiento de felicidad.
Gracias cerebro por haberme regalado este pequeño sueño.
En ese momento mi mente ha empezado a cavilar y a pensar en visitas "especiales", en que ese abrazo era un regalo de cumpleaños adelantado... El caso es que me he levantado satisfecho y con un pequeño sentimiento de felicidad.
Gracias cerebro por haberme regalado este pequeño sueño.
26 de mayo de 2012
Volar
Muchas noches sueño con regresiones al instituto a las diferentes etapas, a los diferentes compañeros y profesores... Vuelvo, sí, pero vuelvo siendo como soy ahora con mis conocimientos y experiencias. Pero este tipo de sueño no es el único recurrente. Esta noche he soñado (y últimamente sueño) que vuelo. He llegado a volar con escoba a lo Harry Potter pero lo normal es que vuele sin nada solamente desplegando mis brazos y moviéndolos como si nadara solo que en vez de agua hay aire y en vez de bordes o arena no hay nada. El cielo se abre ante mi y subo muy muy alto para luego volver a bajar. Siento el viento en mi cara, vuelo a ras de suelo, vuelo sorteando edificios, vuelo pasando cerca de ventanas y me siento a gusto. Me da por pensar a veces que voy a caer pero ese pensamiento no me frena y sigo surcando el cielo pensando que nada me puede detener.
"Soñar con ello significa libertad, buenos presagios. Simboliza la inspiración y deseos de trascender de lo común. Si vuelas con la forma humana significa que encontrarás la felicidad y el éxito de forma natural."
Hay diversas interpretaciones pero creo que estas se acercan más a este momento en concreto. Y es curioso que simbolice inspiración cuando me ha inspirado esta entrada.
Me siento creativo.
"Soñar con ello significa libertad, buenos presagios. Simboliza la inspiración y deseos de trascender de lo común. Si vuelas con la forma humana significa que encontrarás la felicidad y el éxito de forma natural."
Hay diversas interpretaciones pero creo que estas se acercan más a este momento en concreto. Y es curioso que simbolice inspiración cuando me ha inspirado esta entrada.
Me siento creativo.
15 de mayo de 2012
Primavera
Con un poco de retraso llega esta entrada que redacté unos meses atrás. Lo curioso de escribir cosas así es que cuando acabas lees lo que has escrito y no te acaba de convencer. También es curioso que escribes con una idea en mente y sientes que te estas desviando, que te andas demasiado por las ramas.
Hoy he vuelto a leer esta pequeña reflexión inspirada por lo que aconteció en la llamada 'Primavera Valenciana' y misteriosamente me ha gustado así que como hace tiempo que no escribo nada nuevo os la dejo.
¡Maldita sequía creativa! Hasta pronto.
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¿Cuánto puede durar un proceso de hibernación? Lo que dura un invierno, está claro. Pero ¿qué ocurre cuándo un inverno aparenta ser eterno? ¿Qué ocurre cuándo la falsa comodidad de la cueva nos mantiene encerrados en ella?
Por mucho que una cueva aparente ser cómoda en realidad no lo es. Una cueva no tiene luz, no nos deja ver la realidad y solo nos muestra lo poco que se puede ver cuando la fría luz del sol consigue atravesar las nubes del inverno: apariencias, cortinas y juegos de sombras que nos distraen de la verdad. Una cueva no nos da calor aunque nos mantengamos unidos unos a otros. Debemos buscar el calor del sol para que traiga consigo el despertar. Cuando el sol empieza a brillar la eternidad del invierno se debilita y el bosque va despertando de su letargo. Muchos bostezan tímidamente, otros se desperezan y avanzan hacia fuera sin atreverse a dar el paso final ¿para qué, si dentro de la cueva está todo lo que necesitan? Otros despiertan sobresaltados de una larga pesadilla y salen en busca de un mundo amplio, un mundo que les pertenece. Un mundo sin la oscuridad de la cueva, un mundo sin las mentiras que se filtran, un mundo bañado por la luz del sol, única y real.
La primavera funde las nieves al igual que funde la paciencia de muchos. La primavera hace florecer hasta al árbol más podrido buscando así una oportunidad a los nuevos frutos que están por brotar.
La eterna hibernación deja de serlo cuando la primavera llega silenciosa y sin violencia aunque muchos se empeñen en hacer regresar el invierno con golpes e intimidaciones.
Lo que no saben es que el invierno ya no puede regresar. Ya no se puede cegar a quien ha visto la luz del sol. Ya no se puede parar la primavera que está por llegar.
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