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2 de marzo de 2024

Confidente

 A veces pienso que ya no te pienso tan a menudo pero en realidad sigues siendo mi mayor confidente.

Si necesito aliento o consejo. Si tengo dudas o me invade el miedo. Te busco. Te pienso.

Y te encuentro.

Te encuentro en la estrella más brillante si miro al cielo al anochecer. Te encuentro en la luna mientras despierto al amanecer y en los rayos dorados del atardecer.

Te encuentro cuando me miro al espejo y suspiro. Te hago preguntas y te cuento mis anhelos. Compartimos los secretos.

Sigues siendo confidente y sigues siendo acompañante. Te encuentro donde menos lo espero y aunque a veces me llena el vacío cuando recuerdo tu partida, otras veces, como hoy, sonrío y celebro tu vida.


19 de agosto de 2022

Negación

Empiezo a entender que nunca entenderé tu ausencia.

Empiezo a pensar que siempre pensaré en ella.

Me digo a mi mismo que calle esa voz que pregunta por qué. Que lamenta no haber.

Y ahora que se acerca el día de tu despedida me niego a dejarte marchar.

Me niego a entender.

Me niego a no pensar.

Me niego a olvidar.

24 de noviembre de 2021

Ya no está

Ya no está,
me repito cada vez que cierro los ojos y la oscuridad dibuja su rostro.

Pensar que ya no está, que no va a volver, es pensar que sus cosas, tal como las dejó, siguen en su sitio pero van perdiendo su aroma. Van perdiendo su calor.

Es pensar que mi vida, tal como la dejó, sigue su camino. Pero ya no la reconforta su aroma. No la arropa su calor.

Ya no está.

Y repito sus canciones aunque ya no suenan con su voz.

Y repito sus recetas aunque ya no tienen su sabor.

Y repito mi día a día aunque ya no tengo su amor.

7 de agosto de 2021

Solo quiero...

Amanece fuera, pero dentro es noche cerrada.
Es agosto en el cielo, pero el más frío diciembre en el techo.

El sol brilla. Solo quiero llover.
El sueño no llega. Solo quiero soñar.
Tu alma se quiebra. Solo la quiero recomponer.
La pena nos ahoga. Solo quiero que podamos respirar.

Suenan marchas de derrota... pero solo quiero luchar.


8 de diciembre de 2020

Universo

Crucé el mundo buscando el sol de tu cuerpo.
El mio, planeta sin órbita, gira ahora en torno a ti.
Atravesé el océano buscando otras estrellas que mirar.
Ahora las constelaciones solo dibujan tu nombre.

Estrella Polar y Cruz del Sur. Brújula en mis noches más oscuras.
Susurros a estrellas fugaces. Mis deseos hechos realidad.

La belleza de un eclipse. El misterio de una conjunción.
Límites infinitos. Universo en expansión.

El fulgor de dos galaxias que son una por atracción.


28 de noviembre de 2019

¿Con qué me quedo?

Pasan los años y los recuerdos que hemos creado permanecen en mi mente (y en mis fotos). Son tantos los momentos que hemos compartido que me cuesta quedarme con uno.
¿Me quedo con tu calor, ese que extraño en todo momento? ¿O me quedo con tu sonrisa radiante que tanto deseo saborear?
Podría quedarme con tu música y tus momentos de soledad. ¿Sabías que escucharte cantar me hace llorar? Lloro porque cuando cantas eres magia, eres vida, eres libertad... Lloro porque cuando cantas eres tú. Y me hace feliz ver que pese a todo sigues siendo tú.
A veces pienso que los mejores recuerdos están en las tardes que te veía llegar por la ventana del colegio donde trabajaba y esperabas a ese niño que todavía sigo siendo.
O tal vez están en nuestras caminatas por la ciudad. O en nuestros viajes. O en nuestras noches hasta tarde.
Es difícil... ¿Con qué me quedo?
Puede que en realidad los mejores recuerdos estén en la mitad del mundo, donde me esperaste. Donde acudí. Donde me enseñaste. Donde me cuidaste. Donde crecí. Donde crecimos y donde creamos nuestra familia.
¿Con qué me quedo? ¿Con nuestros cafés? ¿Con nuestras series? ¿Con la luz de la luna entrando por nuestra ventana? ¿Con nuestros postres? ¿Con nuestro cine en casa?
¿Podrías tú elegir uno? Recuerda... echa la vista atrás. ¿Con qué te quedarías tú? ¿Con algo de lo que hemos vivido?
¿Y por qué no con lo que nos queda por vivir?
Quiero rememorar contigo todo lo que hemos vivido y quiero crear contigo nuevos recuerdos que rememorar. Quiero seguir sintiendo tu calor, quiero seguir llorando con tu música. Quiero seguir caminando contigo por otras ciudades y quiero seguir trasnochando contigo.
Quiero seguir acudiendo a ti, quiero que sigamos enseñándonos, que sigamos cuidándonos y que sigamos creciendo. Quiero todo contigo y así, si me preguntan con que me quedo...
Responderé que me quedo contigo.

23 de enero de 2019

Polisemia

Soy un hombre contradictorio.
Soy un hombre de pocas palabras y sin embargo sigo escribiendo.
Cómo, cuándo, dónde... no sabría decir. ¿Por qué?
Cuando me pierdo entre mis escritos me encuentro con diferentes personas que tienen algo que las une pero que a la vez las separa. Ese algo es, en mayor parte, la fuente de mi creatividad.
Siempre ha estado ahí pero hasta ahora no era consciente ni de qué era ni de su poder prolífico.
Y es que todo lo que creo lo motiva el amor.
¿Por qué este hombre contradictorio y de pocas palabras sigue escribiendo?
Por amor.
Cada persona que ha inspirado lo que he escrito ha aportado un significado diferente a esa palabra pero en realidad, por mucho que lo haya intentado, es algo que no puedo definir.
Es valor, es soledad, es ilusión, es temor, es alegría, es incertidumbre, es compañía, es decepción, es calidez, es dolor, es armonía, es frustración, es pasión...
Es lo que guía a este contradictorio escritor.

24 de mayo de 2017

Por si acaso

Hoy he encontrado un papel con tu nombre y tu número de teléfono.
Estaba enterrado en el armario. Como tu.
Había olvidado que estaba ahí.
Como a ti.

Lo guardé por si acaso, y esas tres palabras se convirtieron en mi fe.
Por si acaso me hablabas vivía pendiente del teléfono. Por si acaso nos cruzábamos paseaba por tus calles. Por si acaso asomabas miraba hacia tu balcón. Por si acaso soñaba contigo, dormía.
Pero como cualquiera que espera respuesta de su fe, ésta nunca llegó.
No tuve más remedio que dejar de creer olvidando mi credo como olvidé casi todo de ti.
Vagué infiel sin creer en ti. Sin creer en mi. Oré sin respuesta y lloré sin vergüenza hasta que llegó la revelación: tu no eras mi religión.

Desde entonces no hay plegarias; solo hay acción. Ahora ya no hay credo: ahora hay decisión.
Ahora ya no hay por si acaso; ahora hay un nuevo amor.


Hoy he hecho trizas un papel con tu nombre y tu número de teléfono.

28 de noviembre de 2016

El centro de mi mundo

Se iba noviembre y fuimos valientes.
Empezamos nuestro camino guiándonos por el instinto.

Tus intenciones; mis contradicciones. Pero una noche nos rendimos.
Desde entonces todo es distinto.

Y ahora sé que una parte de mi va con tu ser.
Si te encontré una vez lo volveré a hacer.

Eres el dueño de mis besos, la inspiración para mis versos.
Eres dueño de la sonrisa que el vello de mi cuerpo eriza.
Eres, desde el primer segundo, el centro de mi mundo.

Te marchas lejos. Me invade el miedo. Pero mi corazón viaja contigo.
Siento que ya no estoy perdido.

Te abrazo fuerte. Te siento cerca y mi corazón late sereno.
Implora que seamos eternos.

Y ahora sé que una parte de ti va con mi ser.
Si me encontraste una vez, lo volverás a hacer.

Eres el dueño de mis besos, la inspiración para mis versos.
Eres dueño de la sonrisa que el vello de mi cuerpo eriza.
Eres, desde el primer segundo...

El centro de mi mundo.

20 de septiembre de 2016

El maestro aprendiz

A veces pienso en lo curioso que resulta que me dedique a enseñar cuando a mi todavía me queda mucho por aprender.

Pienso en todas y cada una de las experiencias que he vivido como maestro y en lo que ello me ha aportado como persona. Pienso en mi primera vez descubriendo una ciudad que no era la mía cargado con una maleta, valor y un corazón roto.
Pienso también en la que de momento ha sido mi última vez redescubriendo mi ciudad esta vez sin maleta pero sí con valor y con un corazón más sabio, temeroso al principio pero definitivamente sanado y dispuesto a todo.
Y es que durante estos tres años de experiencias he aprendido tantas cosas que me abruma la idea de poder concretar todo ese aprendizaje porque me resulta imposible. No soy consciente de todo lo que he aprendido pero sé que lo llevo dentro de mí. Lo siento.

Y siento también que me falta todavía tanto por aprender que seguro es más de lo que podría llegar a enseñar jamás. Sin embargo, esa idea no me abruma porque sé que poco a poco todo lo que aprenda formará parte de mi y como ahora, sin ser consciente de ello, podré seguir descubriendo y redescubriendo ciudades, con o sin maletas pero siempre con valor. Y con el corazón.


21 de marzo de 2016

Tiempos verbales

Viejos momentos convertidos en palabras.
Personas pasadas perdidas entre lineas que no sé si llegaron a encontrarse.

Nuevos momentos por convertir.
Personas presentes con las que perderme entre lineas, ojalá, sin punto final.

Futuro por redactar.


20 de agosto de 2015

Lobo de mar

Hace un tiempo descubrió que era lobo, que aun en manada su espíritu sentía la llamada de la soledad nocturna y que su alma rota buscaba alcanzar la pálida paz de la luna con cada aullido desgarrado.
Guiado por el instinto ese lobo avanzó, creció, aprendió y descubrió el mundo más allá de las colinas caminando entre las nubes y dejando sus huellas sobre el terreno que durante un tiempo fue suyo.
Pero hace poco volvió a sentir esa extraña llamada que le invitaba a descubrir algo nuevo de sí mismo.
Había llegado a un lugar donde el cielo llegaba hasta las orillas, donde un viento valeroso golpeaba agua y rocas a la vez y donde se intuía una paz que solo había sentido mirando al cielo y fue allí donde el azul invadió su espíritu salvaje con serenidad descubriéndole que el mar era algo que nunca más le debía faltar.

14 de mayo de 2015

La extraña calma de tenerte y de estar sin ti

He soñado con fantasmas de carne y hueso. He soñado con su voz y con su tacto, con su cara, con su calor y con una extraña calma. Pero al despertar han vuelto al otro lado, al más allá, a la frontera que se abre cuando se cierran los ojos.
Y quiero que se queden ahí.
Y aunque hay sensaciones pasadas ahora olvidadas que vuelven y parecen ser reales ya no me dejo engañar.
Fui feliz mientras soñaba, pero fui más feliz al despertar.

25 de enero de 2015

Rendezvous

Hace tiempo que no se hablan. Hace tiempo que no se ven. Aun así hay veces que se encuentran y coinciden durante un momento. Entre tres y cuatro minutos para ser exactos, el tiempo que duran las canciones que le recuerdan a ella.

29 de noviembre de 2014

Fortaleza blanca

Otra vez aquí pero esta vez yo sin ti.
Otra vez aquí pero el que vino entonces no es el mismo que vino hoy.
Ahora no logro recordar quien era y siendo sincero no logro encontrar quien soy.
Ando perdido por las calles de la fortaleza blanca, aquella que hace tiempo hicimos nuestra y busco sin éxito lo que quedó prisionero en ella sabiendo que en realidad vuela libre como tu.

21 de septiembre de 2014

Vaivén

Viniste. Y te fuiste.  Iba, y me fui.
Nos fuimos.
Viniste y te quedaste.
Quise que te fueras pero te has quedado.
Por eso he aprendido a ir y venir contigo.

16 de septiembre de 2014

Revelación

Sé que no soy el mismo pero ahora no sé que soy. Aúllo perdido en una noche de la que
otros han conseguido amanecer pero mi aurora no llega. Me siento cansado, desesperado,
y ya no sé donde buscar. ¿Cómo avanzar si nada alumbra mis pisadas? Que ciego estoy.

Llevaba años fascinado por ella. Pálida, inalcanzable, tan misteriosa y distante...
Oteaba el horizonte, alzaba la mirada y la llamaba con amargura pero nunca respondía.
Buscaba la forma de llegar hasta ella pero no existía camino posible. La abandoné. Me rendí.
Olvidé que para llegar hay que salir, que para aprender hay que vivir, que nada va antes de mi.

Aprendí que para cazar hay que perseguir.



10 de julio de 2014

Pellizcos

Se ríe, y la alegría se escapa a través de los huecos de los dientes que se le han caído y que le están saliendo de nuevo. Mira a la nada a través de los gruesos cristales de sus gafas buscando solo ella sabe que y cuando encuentra mi cara abre la boca sorprendida.
Repite mi nombre y busca mi brazo para darme un pellizco. No sabe que está mal, no entiende que no se puede hacer y aun así lo sigue intentando hasta que me alcanza y me deja una marca en el brazo. No se pellizca el brazo. Me acaricia.
Esa huella se irá con los días pero hay una imposible de borrar por muchas días que pasen: es la marca del pellizco que me ha dado en el corazón.
No se pellizca el corazón. Me acaricia con su sonrisa.

16 de junio de 2014

El silencio de las estrellas

Muchas noches de verano se sentaba mirando al cielo, mirando a las estrellas. Cada uno de esos puntitos brillantes eran como los puntos que adornan los signos de interrogación que abren y cierran preguntas viejas y nuevas. Preguntas que aun hoy siguen sin tener respuesta.
Por muchas noches que pasen, por muchos veranos que lleguen y se vayan las estrellas seguirán sin responder. Y por muchas veces que se les pregunte solo devolverán silencio.
No es que no tengan una respuesta, es que quizás no la haya.
Sin embargo aquí sigue una noche más y un verano más alzando la cabeza y preguntando silenciosamente.
¿Para qué? ¿Si nunca tiene respuesta?
Porque a veces el silencio dice más que cualquier palabra. Y el de las estrellas dice más que cualquier otro porque entre ellas y su quietud solo queda uno mismo.