1 de junio de 2013

Pequeño

Creo que mi mundo se me ha quedado pequeño. He crecido demasiado y la rutina me aprieta aunque siempre acabe por abrochar los botones. Aunque agobie, aunque duela y aunque note el roce doloroso a cada paso que se repite día sí, día también. Quizás algún día no aguante más y ceda produciendo roturas deshilachadas imposibles de reparar pues no existirán parches que las puedan remendar.

29 de mayo de 2013

Pienso

Siempre pienso por qué pienso tanto.
Pienso en ti pensando en mi.
Pienso si piensas tanto en mi como yo en ti.
Pienso que piensas de mi.
Y al final acabo pensando que ya no quiero pensar más.

22 de mayo de 2013

No tengo nada

Si miro a mi alrededor encuentro muchas cosas. Demasiadas quizás. Pero si miro dentro de mí no encuentro nada. Vacío. Un abismo. Un hueco. Un espacio por llenar. Entonces si dentro de mi no tengo nada ¿qué puedo perder? Puede que pueda perder el corazón pero si está vacío ¿de qué me sirve si no guarda nada? 
Basta ya de ser un maldito cobarde. No tienes nada que perder. Al contrario, tienes mucho por ganar. Despierta de una maldita vez.

Facta, non verba.

15 de mayo de 2013

Añicos

La botella, como su vida, se le fue de las manos y cayó hasta convertirse en añicos. Miles de pedazos esparcidos por el suelo, ya sin solución. Se había roto su vida, pero lo peor de todo es que esos pedazos todavía dolían pues se clavaban en las plantas de sus pies.  Cada paso, cada pinchazo, cada corte y cada gota de sangre eran lágrimas y gritos que había ido ahogando noche tras noche en su interior sin saber que hacer, sin saber que querer.
Su vida, como la botella, se le fue de las manos y ahora yacía en añicos por el suelo.
Sin solución.

3 de abril de 2013

Busco esperanza

No salen de noche ni tienen afilados colmillos pero aun así muerden. Y cuando lo hacen desgarran. No son sigilosos porque en realidad hacen mucho ruido ¿O el ruido lo hacemos nosotros y ellos se arriman para que no sea vea la realidad? ¿Cuál es la realidad? La realidad es que son unos monstruos. Unos vampiros que no se alimentan de sangre pero sí de esperanza, una esperanza que no es cosa de hoy ni cosa de ayer si no que lleva mucho tiempo fraguándose en los deseos y en los anhelos de muchos de nosotros. Y te golpean, pero la esperanza sigue ahí. Y te ponen zancadillas, pero la esperanza sigue estando ahí. Pero cuando se acercan a ti fingiendo tenderte una mano lo que hacen es cogerla para que no escapes y así poder morderte. Es ahí cuando se llevan tu esperanza. 
¿Dónde?
Cuando la encuentre lo diré.