22 de abril de 2012

Un nuevo sol

Caigo. No sé desde donde. No sé hacia donde. Solo siento que caigo hacia la nada rodeada de la nada.
No sé si hay algo que me empuja, no sé si hay algo que amortiguará mi caída si es que llego al final algún día. O noche, porque además de la nada estoy rodeada por una oscuridad total a la que mis ojos no logran acostumbrarse. Entonces, gritando en silencio, abro los ojos notando como mi corazón golpea contra mi pecho una y otra vez y la oscuridad que había empieza a romperse por pequeños puntos de luz que se filtran a través de algún lugar. Algo ha frenado mi caída libre, algo cálido y blando que me abraza con tacto sedoso.
Los latidos de mi corazón se calman y se acompasan con el mecanismo del reloj que no logro alcanzar.

He perdido la cuenta de las veces que he soñado que caigo desde que te fuiste, desde que me empujaste a ese vacío pero he empezado a ver la luz. Hoy sólo son pequeños puntos. Mañana serán estrellas y al otro... al otro serán un nuevo sol.

27 de marzo de 2012

Agonía

El mundo agoniza. ¿Desde cuándo? No lo sé, posiblemente es como cualquier vida. No hemos acabado de nacer y ya estamos muriendo. Lentamente, pero muriendo al fin y al cabo.
Y el mundo no es diferente.
A veces me da por pensar que sería un poco más feliz viviendo en la ignorancia respecto a muchas cosas de las que ocurren en el mundo. A veces me da por pensar que gracias a la globalización el mundo se nos ha quedado pequeño. ¿Información? Sobreinformación, más bien. Saturación.
Por eso a veces pienso que me gustaría desaparecer de este mundo y vivir sin saber de nada ni de nadie. Ni de lo de aquí ni de lo de allí. Ni de crisis, ni de fe. Ni de muertes, ni de miserias, ni de justicias injustas.
El mundo agoniza herido, se desangra segundo a segundo invadido por la plaga más dañina que pueda existir jamás y que se empeña en curar una herida mientras provoca cien más.
Ya no hay cura. Ya no hay solución. El mundo agoniza en dirección a lo inevitable para quizás volver a empezar en otro lugar pero casi con la certeza de que nada más empezar habrá empezado a acabar.

2 de marzo de 2012

Dicen que el tiempo lo borra todo...

Editado: Finalmente decidieron que en vez de 100 relatos finalistas sean 200 y uno de los mios esta entre ellos. ¡Gracias!
Espero que aunque el tiempo lo borra todo sea piadoso con mis palabras.

-Este segundo: Dicen que el tiempo lo borra todo, pero... ¿qué borra al tiempo? El tiempo se borra a sí mismo. Ha borrado este segundo. Y este. Y lo seguirá haciendo hasta que el tiempo deje de ser tiempo.

Gracias a los que leéis mis palabras y gracias también a los que os tomasteis la molestia de registraros para votarme.

He borrado el que entra por si acaso, si no sale elegido lo volveré a publicar :D



10 de febrero de 2012

Animalicos

Siempre que hablo con mi madre de los gatos que hemos tenido acabamos llegando a la idea de hacer un árbol genealógico con todos los que han pasado por la casa. Y es que quien iba a pensar aquel 6 de Agosto cuando nos quedamos con Nina que 20 años después seguiríamos cuidando de sus descendientes.
Muchos son los gatos que han pasado por aquí y muchos son los que se han marchado. La vieja Nina sostiene el récord con 17 años a nuestro lado pero sus hijas, nietas, bisnietas y demás familia no han tenido tanta suerte. Al principio pensamos que había un vecino que se dedicaba a hacerlos desaparecer de malas maneras pero no fue hasta hace unos años que descubrimos parte de la verdad. No andábamos mal encaminados al pensar en un vecino pero no era quien sospechábamos.
Hay gente desalmada y estúpida capaz de sacar a pasear perros de caza sin bozal, correa o cualquier otro utensilio para controlarlos que se dedican a matar a cualquier otro animal viviente que haya cerca. Y esto no son sospechas, vimos en vivo y en directo como uno de ellos atacaba a uno de nuestros gatos dejándolo al borde de la muerte.
Otra causa de las desapariciones son los atropellos. Eso es algo que no se puede remediar, no se puede mantener encerrados a los gatos y tarde o temprano salen a la calle, vuelven, cazan, duermen encima de los techos de los coches... Los machos también son un caso a parte porque tarde o temprano salen de su territorio en busca de hembras a las que dar su amor y quizás desorientados no saben volver.
Todo esto viene porque hemos tenido gatos toda la vida. Más, menos, machos, hembras, inteligentes, graciosos, huidizos... y a todos los recuerdo con cariño. Con todos hemos intentado jugar, todos nos han despertado por la noche para entrar, de todos nos hemos reído cuando llegaban una tarde de lluvia con los pelos de punta, de todos nos hemos reído al ver que se ponían como locos cuando veían que les dábamos algo de comer...
Ayer Ayu (o Ayudante, o Mumi, o Mumante...) salió de casa. No sabemos exactamente cuando, no sabemos exáctamente como pero enseguida extrañamos su cuellito medio torcido y su graciosa forma de andar parecida a un pato. La hemos buscado, hemos preguntado pero no la hemos encontrado. ¿Qué puede hacer una gatita de escasos 7 meses por la calle si no ha salido nunca? Pensar en que ha pasado la noche en cualquier sitio sola, maullando desesperadamente, pasando frío sin el calor de sus dos hermanitas me pone muy triste y estoy cabizbajo desde que la llamé y no bajó corriendo las escaleras.
Siempre es triste perder un animal al que quieres, y es más triste todavía si ese animal además de bonito es cariñoso y gracioso. Y Ayu lo era.
O lo es. Porque aun sabiendo de las pocas posibilidades que hay sigo y seguimos pensando que va a aparecer, sigo pensando que volveré a abrazarla y a acariciar su suave pelito mientras ronronea sin parar.

31 de enero de 2012

Canciones

Escribir y componer canciones (o crear música) es quizás lo más parecido a la magia que existe y en cierto modo envidio a aquellos que tienen el don de la música de su lado.
Existen infinidad de canciones: mejores y peores, con calidad instrumental o con calidad vocal, con mayor o menor seguimiento pero canciones al fin y al cabo. Con su magia al fin y al cabo.
Parte de esa magia es que en algún momento podemos llegar a identificarnos con lo que dice. Magia es cuando escuchas esa canción en concreto y sientes una extraña conexión entre la letra, el ritmo, la melodía y tú y crees que esa canción ha sido creada para ti.
Magia es cuando sin pensar en ella redescubres una canción y trae consigo sentimientos aparcados en cualquier rincón acomapañados también de un escalofrío.
Magia es cuando una canción es capaz de transportate en el tiempo llevándote a épocas y momentos que ya forman parte de ti.
Magia es cuando tus latidos se fusionan con los golpes de la música en el suelo y cuando toda tu energía se concentra en la voz para vivir escasos minutos de felicidad.
No puedo vivir sin mi música, no puedo vivir sin mis canciones.
No puedo vivir sin magia.
Y si la poca magia que queda en el mundo desapareciese...