29 de agosto de 2013

¿Mamá se equivocaba?

Mamá decía que ya no podía ir peor. También decía que a partir de ahora ya solo se podía subir y que las cosas tarde o temprano iban a mejorar. ¿Mamá se equivocaba? Puede ser, al fin y al cabo la creencia de la perfección paternal se va esfumando conforme vamos ganando años. Sin embargo, cuando menos lo esperas, esas palabras que te dijeron una vez surgen de la nada para recordarte que sabían de lo que hablaban así que cuando las recibas puedes ignorarlas, desobedecerlas, cuestionarlas incluso rebelarte contra ellas hasta que un día vuelvan a aparecer delante de ti. Entonces volverás a preguntarte si mamá se equivocaba.
¿Lo hacía?
Espero que no.

20 de agosto de 2013

Mil y una formas de dejarnos llevar

Pienso en mil y una palabras que susurrarte seguidas de mil y una sonrisas mientras nos miramos fijamente durante mil y un segundos.
Después pienso en mil y una formas de acercarme a ti, de tocarte, de besarte, de apretarte contra mi y de no dejarte escapar.
Son tantas las palabras, las miradas, las sonrisas y los besos que a la hora de la verdad no sabría por donde empezar así que lo último en lo que pienso es en mil y una formas de dejarme llevar. Donde sea, cuando sea. Mil y un destinos, me da igual.
Y quiero que tú también te dejes llevar. ¿Dónde? Qué más da, si hay mil y un caminos por los que avanzar. Y más que escoger debemos dejarnos llevar. 
Quien sabe como de lejos podremos llegar.

1 de julio de 2013

Tic-Tac

Ha llegado la hora de volver a darle cuerda al reloj. El mecanismo ha estado parado durante un tiempo y el péndulo apenas oscilaba mecido por el viento. Sin embargo ya ha estado suficiente tiempo parado así que ahora hay que engrasar los engranajes, buscar la llave y volver a darle cuerda esperando que las agujas marquen horas buenas aunque seguro que también marca algunas malas. Es así.
Ha llegado la hora de que el tic-tac de mi reloj se acompase con el de tu corazón, que el tiempo se acelere con nuestros latidos y  que mis horas sean tus horas. Mis minutos. Tus segundos. Nuestra eternidad.
Y si nuestro tiempo se rompe me da igual. Prefiero haberlo vivido que solo haberlo imaginado. Total, el tiempo que pierdo contigo en mi mente es tiempo que marcha y no vuelve.

9 de junio de 2013

Esperar al olvido

Su vida estaba tan vacía que cuando él pasó por su lado y le prestó algo de atención sintió que se llenaba, que se desbordaba.
Bueno, no exactamente.
Ella misma llenó su vida con mil y una ideas diferentes y mil y una noches a su lado cuando ni si quiera había escuchado su voz. Y aun así seguía esperando. Seguía esperando sus palabras, seguía esperando su atención, sus gestos, sus pensamientos incluso una invitación. Pero nadie le esperaba a ella. Y cuando se dio cuenta de ello sintió que ya no valía la pena esperar nada de nadie. Que si esperaba algo de los demás y no llegaba tenía que seguir adelante, ir a buscarlo ella si era lo que quería incluso buscarlo en otro lugar. O en otra persona. Aunque haya que esperar al olvido.
Ya no iba a esperar a nadie más.

1 de junio de 2013

Pequeño

Creo que mi mundo se me ha quedado pequeño. He crecido demasiado y la rutina me aprieta aunque siempre acabe por abrochar los botones. Aunque agobie, aunque duela y aunque note el roce doloroso a cada paso que se repite día sí, día también. Quizás algún día no aguante más y ceda produciendo roturas deshilachadas imposibles de reparar pues no existirán parches que las puedan remendar.