29 de septiembre de 2011

Adiós

Adiós: La interjección Adiós es empleada como saludo para despedirse. Procede de la expresión "A Dios encomiendo tu alma".

Yo era de los que se despedían con un adiós. Antes de que el "au" se adueñara de nuestras bocas y tenía que despedirme de alguien decía eso, adiós, moviendo la mano exagereadamante de un lado para otro o simplemente alzándola, sin pensar realmente en la palabra. Ahora ya soy más de dar la mano aunque esa es otra ciencia curiosa.
Con el tiempo el que fuera mi mejor amigo me enseñó a dejar el adiós de lado. "Adiós es para mucho tiempo, para siempre quizás, di mejor hasta luego". Y al final acabé acostumbrándome a ello, a decir a todos "Hasta luego" y abandonar el "Adiós". No se, manías extrañas. Luego está el "au" totalmente típico de aquí o el "Adeu" que ya es más simpático. Si te paras a pensar el adiós es como más triste, es como si estuvieras zanjando y cortando todo lo anterior con una palabra y pese a ser bonita es muy dura. Es dura porque todavía tengo tu adiós clavado en mi memoria, porque fue visto y no visto (u oido y no oido), porque después de muchas despedidas volviendo la cabeza hacia atrás para verte una vez más me dijiste adiós y ahí quedó todo. En aquel adiós intenté volver a mirar hacia atrás pero no encontré más que escalones y mis pasos casi mecánicos escaparon de ti.
Adiós fue lo último que escuché de ti. Adiós es lo más duro que escuché de tí.

22 de septiembre de 2011

Día Cero

Podríamos describir el día de hoy con el título de esta canción. Día Cero. Hoy ha sido el día cero de una nueva etapa. Después de quedar a lo largo de tres años a las 5 en el Astoria cometas en mano, hoy las hemos hecho volar por el cielo. Esta tarde, el cielo de Valencia se ha llenado de incontables cometas e incontables fans que esperaban con más o menos nerviosismo la llegada de su grupo. Y yo entre ellos. No estaba nervioso o no debería estarlo, es la 2ª vez que acudo a una firma y la sensación horas después es como la de aquel día... Un lapsus en mi mente. Recuerdo cosas, sí, recuerdo lo que les he dicho, lo que me han dicho, que me han firmado... Pero ha sido estar delante de ellos y desaparecer de mi mente todo lo que quería decirles. Simpáticos, majos, agradables, dedicados... Ha sido una gran experiencia. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Ahora queda un mes justo para el primer concierto y ya hay programados 2 a los que pienso asistir. A los que necesito asistir. Los conciertos se han convertido en casi una necesidad para mi: hacer cola, hablar, reir, cansarse de esperar, estar abatidos, renacer con los primeros golpes de música, gritar, cantar, sudar, reir, emocionarse... Es una de las mejores sensaciones que uno puede tener. Es felicidad en estado puro. La felicidad no es un estado a alcanzar, no es un estado que se mantiene estable. La felicidad, como dicen ellos, reside en los pequeños momentos que hay que coleccionar y hoy he vivido uno de ellos, un momento que ya forma parte de mi colección...

Dia Cero - La Oreja de van Gogh- Cometas por el cielo

17 de septiembre de 2011

Nada es nada sin tus sueños

Nada es nada sin tus besos, nada es todo lo que tengo,
nada es todo en lo que creo, nada es nada, nada es nada.
Nada es nada si no entiendo, nada es todo lo que siento,
nada es nada si te pierdo, nada es nada, nada es nada.

Nada es nada si no espero, nada es todo lo que temo,
nada es nada sin tus sueños, nada es nada, nada es nada.
Nada es nada sin tus besos, nada es todo lo que tengo,
nada es nada sin tus sueños, nada es nada, nada es nada.

Un minuto más- La Oreja de van Gogh- Cometas por el cielo

19 de agosto de 2011

Cometas por el cielo

La vida es como aprender a volar una cometa. Al principio solemos necesitar ayuda o apoyo de otros para saber dónde va cada palito o donde tenemos que poner el hilo para que nuestro artilugio surque las nubes, al principio otro más alto y más veloz tendrá que hacerla volar para que, una vez estable, nosotros podamos coger el mando. Sin embargo llega un momento en el que somos nosotros quienes hacemos todo eso. Somos nosotros quienes corremos para hacerla volar, somos nosotros quienes tropezamos y caemos sobre ella o somos nosotros quienes, peligrosamente, nos acercamos a un árbol que acabará por atraparla en sus ramas.
Entonces, sin esperarlo, el viento juega a nuestro favor y la cometa sube y sube cada vez más alto intentando casi alcanzar al sol. Es ahí cuando nos damos cuenta de que no somos los únicos que estamos volando una cometa. De pronto aparecen muchas y diferentes cometas por el cielo que nos rodean, que se nos acercan y que quieren, como nosotros, llegar a lo más alto… hasta que el viento cambia. Intentamos maniobrar, intentamos recoger el hilo pero a veces es inevitable que nuestra cometa se enrede con otras y que caiga estrepitosamente al suelo donde tiempo atrás logramos montarla. A veces la cometa se rompe, a veces el hilo no da más de sí y se rompe en pleno vuelo alejando nuestra cometa de nosotros. A veces es necesario sentarse y, con calma, desenredar toda la maraña y volver a empezar. Volver a correr intentando aprovechar el viento a favor, volver a tropezar seguramente, volver a levantarse y volver a esperar el momento oportuno para soltar nuestra cometa deseando, casi con falsa esperanza, que no vuelva a caer nunca más.

8 de agosto de 2011

Contradicción

Cuando pisaba el lugar que pisamos y
observaba todo lo que observamos,
nacía en mi el deseo de volverte a ver.
Tal era la intensidad de ese deseo que
repetía una y otra vez, sin querer, tu nombre.
Ahora, cuando creo que ya no es así,
dibujo en mi mente recuerdos contigo,
invento una vida nueva, contradigo lo que siento.
Creí haberte vencido, creo haberlo hecho.
Creí haberte olvidado, creo haberlo hecho.
Inmenso es el vacío que a veces me llena .
Olvidarte del todo sería olvidar una parte de mí.
No recordarte sería no recordarme a mí.