8 de diciembre de 2020

Universo

Crucé el mundo buscando el sol de tu cuerpo.
El mio, planeta sin órbita, gira ahora en torno a ti.
Atravesé el océano buscando otras estrellas que mirar.
Ahora las constelaciones solo dibujan tu nombre.

Estrella Polar y Cruz del Sur. Brújula en mis noches más oscuras.
Susurros a estrellas fugaces. Mis deseos hechos realidad.

La belleza de un eclipse. El misterio de una conjunción.
Límites infinitos. Universo en expansión.

El fulgor de dos galaxias que son una por atracción.


28 de noviembre de 2019

¿Con qué me quedo?

Pasan los años y los recuerdos que hemos creado permanecen en mi mente (y en mis fotos). Son tantos los momentos que hemos compartido que me cuesta quedarme con uno.
¿Me quedo con tu calor, ese que extraño en todo momento? ¿O me quedo con tu sonrisa radiante que tanto deseo saborear?
Podría quedarme con tu música y tus momentos de soledad. ¿Sabías que escucharte cantar me hace llorar? Lloro porque cuando cantas eres magia, eres vida, eres libertad... Lloro porque cuando cantas eres tú. Y me hace feliz ver que pese a todo sigues siendo tú.
A veces pienso que los mejores recuerdos están en las tardes que te veía llegar por la ventana del colegio donde trabajaba y esperabas a ese niño que todavía sigo siendo.
O tal vez están en nuestras caminatas por la ciudad. O en nuestros viajes. O en nuestras noches hasta tarde.
Es difícil... ¿Con qué me quedo?
Puede que en realidad los mejores recuerdos estén en la mitad del mundo, donde me esperaste. Donde acudí. Donde me enseñaste. Donde me cuidaste. Donde crecí. Donde crecimos y donde creamos nuestra familia.
¿Con qué me quedo? ¿Con nuestros cafés? ¿Con nuestras series? ¿Con la luz de la luna entrando por nuestra ventana? ¿Con nuestros postres? ¿Con nuestro cine en casa?
¿Podrías tú elegir uno? Recuerda... echa la vista atrás. ¿Con qué te quedarías tú? ¿Con algo de lo que hemos vivido?
¿Y por qué no con lo que nos queda por vivir?
Quiero rememorar contigo todo lo que hemos vivido y quiero crear contigo nuevos recuerdos que rememorar. Quiero seguir sintiendo tu calor, quiero seguir llorando con tu música. Quiero seguir caminando contigo por otras ciudades y quiero seguir trasnochando contigo.
Quiero seguir acudiendo a ti, quiero que sigamos enseñándonos, que sigamos cuidándonos y que sigamos creciendo. Quiero todo contigo y así, si me preguntan con que me quedo...
Responderé que me quedo contigo.

23 de enero de 2019

Polisemia

Soy un hombre contradictorio.
Soy un hombre de pocas palabras y sin embargo sigo escribiendo.
Cómo, cuándo, dónde... no sabría decir. ¿Por qué?
Cuando me pierdo entre mis escritos me encuentro con diferentes personas que tienen algo que las une pero que a la vez las separa. Ese algo es, en mayor parte, la fuente de mi creatividad.
Siempre ha estado ahí pero hasta ahora no era consciente ni de qué era ni de su poder prolífico.
Y es que todo lo que creo lo motiva el amor.
¿Por qué este hombre contradictorio y de pocas palabras sigue escribiendo?
Por amor.
Cada persona que ha inspirado lo que he escrito ha aportado un significado diferente a esa palabra pero en realidad, por mucho que lo haya intentado, es algo que no puedo definir.
Es valor, es soledad, es ilusión, es temor, es alegría, es incertidumbre, es compañía, es decepción, es calidez, es dolor, es armonía, es frustración, es pasión...
Es lo que guía a este contradictorio escritor.

24 de mayo de 2017

Por si acaso

Hoy he encontrado un papel con tu nombre y tu número de teléfono.
Estaba enterrado en el armario. Como tu.
Había olvidado que estaba ahí.
Como a ti.

Lo guardé por si acaso, y esas tres palabras se convirtieron en mi fe.
Por si acaso me hablabas vivía pendiente del teléfono. Por si acaso nos cruzábamos paseaba por tus calles. Por si acaso asomabas miraba hacia tu balcón. Por si acaso soñaba contigo, dormía.
Pero como cualquiera que espera respuesta de su fe, ésta nunca llegó.
No tuve más remedio que dejar de creer olvidando mi credo como olvidé casi todo de ti.
Vagué infiel sin creer en ti. Sin creer en mi. Oré sin respuesta y lloré sin vergüenza hasta que llegó la revelación: tu no eras mi religión.

Desde entonces no hay plegarias; solo hay acción. Ahora ya no hay credo: ahora hay decisión.
Ahora ya no hay por si acaso; ahora hay un nuevo amor.


Hoy he hecho trizas un papel con tu nombre y tu número de teléfono.

28 de noviembre de 2016

El centro de mi mundo

Se iba noviembre y fuimos valientes.
Empezamos nuestro camino guiándonos por el instinto.

Tus intenciones; mis contradicciones. Pero una noche nos rendimos.
Desde entonces todo es distinto.

Y ahora sé que una parte de mi va con tu ser.
Si te encontré una vez lo volveré a hacer.

Eres el dueño de mis besos, la inspiración para mis versos.
Eres dueño de la sonrisa que el vello de mi cuerpo eriza.
Eres, desde el primer segundo, el centro de mi mundo.

Te marchas lejos. Me invade el miedo. Pero mi corazón viaja contigo.
Siento que ya no estoy perdido.

Te abrazo fuerte. Te siento cerca y mi corazón late sereno.
Implora que seamos eternos.

Y ahora sé que una parte de ti va con mi ser.
Si me encontraste una vez, lo volverás a hacer.

Eres el dueño de mis besos, la inspiración para mis versos.
Eres dueño de la sonrisa que el vello de mi cuerpo eriza.
Eres, desde el primer segundo...

El centro de mi mundo.